La ingeniería se define como la profesión que aplica conocimientos y experiencias para que, mediante diseños, modelos y técnicas, resuelvan los problemas de la humanidad.

La ingeniería impulsa el desarrollo tecnológico, y se enriquece con sus descubrimientos y progreso. Así mismo, contribuye de forma relevante a resolver las necesidades materiales y espirituales, individuales y colectivas de los seres humanos, y a través de la satisfacción de dichas necesidades cohesiona la sociedad, impulsa su desarrollo y genera riqueza.

La satisfacción de dichas necesidades se resuelve a través de un proceso intelectual que, con recursos escasos, culmina con el hallazgo de una solución técnica y económicamente óptima, encontrando la solución más sencilla y de mínimo riesgo, de mínimo impacto ambiental (sostenibilidad) y al menor coste, es decir, eficazmente.

La ingeniería, factor clave y prioritario del desarrollo económico y del bienestar social

La vida, la seguridad, la salud y en general el bienestar de los seres humanos dependen de su buen juicio y ejercicio éticamente irreprochables. Por tanto, la ingeniería y la tecnología influyen en el desarrollo económico por encima de la disponibilidad de materias primas, los bienes de capital, y la disponibilidad de mano de obra barata, resultando así un factor clave y prioritario del desarrollo económico y del bienestar social.

Si bien es cierto que muchos responsables políticos, financieros y empresariales tienen plena conciencia del papel estratégico de la ingeniería, resultan ser muchos más los que aún no tienen interiorizada esta realidad. En tanto no se consiga que la sociedad, de forma masiva, adquiera conciencia de su importancia, el desarrollo de las actividades de la Ingeniería seguirá resultando complejo, arriesgado y carente de la imagen de crédito y relevancia que merece.

Evolución de la ingeniería

La evolución de la ingeniería en el siglo XXI se está viendo amenazada por una serie de factores, comunes a su ejercicio en la inmensa mayoría de países, que impiden su correcto desarrollo:

  • Situación de una crisis económica y financiera de carácter global, con una notable restricción de las inversiones.
  • Falta de visibilidad de su papel trascendente en el desarrollo económico y el bienestar social, tanto en el ámbito político como en el civil.
  • Desconocimiento de su capacidad para contribuir eficazmente a la solución de los grandes retos de desigualdad (más de 1.500 millones de seres humanos mueren anualmente de hambre en el siglo de los grandes avances tecnológicos, de la sociedad del conocimiento y de la globalización económica), de desarrollo responsable, y de sostenibilidad que afectan al mundo.
  • Defectuosos y aleatorios marcos legales y regulatorios de la contratación.
  • Escasa aplicación de los criterios de selección por la calidad, frente a los criterios erróneos de selección por el coste.
  • Modelos de retribución económica de los servicios de la Ingeniería insuficientes.
  • Dificultades para el reconocimiento internacional de las titulaciones universitarias.
  • Inexistencia de transparencia en los presupuestos generales de los Estados, en los capítulos dedicados a la ingeniería y consultoría.
  • Escasez de inversión y apoyo a los procesos de I+D+i en los desarrollos tecnológicos afectos a sus especialidades.
  • Deficiente capitalización de las empresas de ingeniería y consultoría.
  •  Barreras a la internacionalización.
  • Competencia desleal.
  • Corrupción.
  • Ética profesional,

y un largo etcétera que pone en riesgo el futuro de un sector que ha supuesto más de un siglo de esfuerzos e inversiones.

A pesar de ello, no existe ninguna iniciativa a nivel mundial que coordine la diagnosis de los problemas, investigue soluciones, promueva encuentros universales y fundamentalmente mantenga un trabajo permanente sobre el conjunto de sus actividades.